A medida que inicia la revisión conjunta del T-MEC en 2026, muchas empresas estadounidenses están reevaluando sus estrategias de nearshoring hacia México. Trasladar operaciones de manufactura a México puede ofrecer ventajas importantes. La cercanía geográfica con Estados Unidos y los menores costos laborales son factores clave, pero uno de los beneficios más relevantes es que los bienes que cumplan con las reglas de origen pueden recibir trato arancelario preferencial bajo el T-MEC.
Beneficios del T-MEC
El T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) reemplazó al TLCAN en 2020. Permite la fabricación de bienes utilizando materiales originarios y no originarios, y facilita el comercio entre los tres países con aranceles reducidos o nulos. Para cumplir con el T-MEC, las empresas deben:
- Asegurar que el producto califique como originario conforme a las reglas de origen aplicables.
- Cumplir con las reglas específicas por producto, que pueden implicar un cambio arancelario, un contenido regional o ambos.
- Proporcionar certificación de origen y mantener la documentación correspondiente.
Programa IMMEX y certificación de IVA
México ofrece programas de exportación que fomentan la inversión. El primero es el programa IMMEX, mediante el cual la Secretaría de Economía autoriza a las empresas a realizar operaciones de manufactura, reparación y otras actividades en el país, permitiendo la importación temporal de materias primas y maquinaria sin pagar impuestos de importación.
El segundo es la certificación de IVA, por medio de la cual el SAT permite a las empresas evitar el pago del IVA en la importación temporal de bienes bajo el programa IMMEX. El IVA es un impuesto al consumo que se aplica en distintas etapas de producción y comercialización.
Maquiladoras
La Ley del Impuesto sobre la Renta de México establece un conjunto de reglas que permiten a las empresas extranjeras evitar el riesgo de crear una presencia fiscal — es decir, un establecimiento permanente — en México. Para beneficiarse de este régimen, la mayoría de los ingresos de la empresa debe provenir de operaciones de maquila (manufactura), aunque hasta un 10% puede derivar de actividades relacionadas. Adicionalmente, se requiere que la empresa extranjera proporcione al menos el 30% de la maquinaria y equipo utilizados en la operación, y que la totalidad de los productos terminados sea exportada.
En lugar de determinar la utilidad fiscal con base en los ingresos reales, el régimen aplica una metodología de “safe harbor”. Bajo este enfoque, la utilidad gravable se calcula como el mayor entre el 6.9% del valor total de los activos utilizados en la operación de maquila o el 6.5% de sus costos y gastos de operación. Este mecanismo proporciona una base simplificada y predecible para el cumplimiento, al tiempo que reduce el riesgo de generar un establecimiento permanente en México.
Shelter maquiladoras
Para empresas estadounidenses que buscan implementar estrategias de nearshoring, el modelo shelter ofrece una entrada más rápida y con menor riesgo. En este esquema, la empresa extranjera colabora con un proveedor mexicano que asume gran parte de las funciones administrativas, regulatorias y de cumplimiento, permitiendo que la empresa se enfoque en la manufactura.
Principales beneficios:
- La empresa extranjera aporta maquinaria, materias primas, conocimiento técnico y estándares de producción, conservando la propiedad de estos activos.
- El proveedor shelter gestiona obligaciones clave como cumplimiento fiscal, temas laborales, regulaciones y administración diaria.
- Puede ayudar a mitigar el riesgo de establecimiento permanente y reducir la exposición fiscal en México.
Diferencias con otras estructuras
En una maquila tradicional, la empresa extranjera establece su propia subsidiaria en México y cumple directamente con el IMMEX y las reglas de safe harbor.
En cambio, bajo el modelo shelter, opera mediante un contrato de servicios con un proveedor local, sin necesidad de establecer una estructura operativa completa.
Otra alternativa es contratar directamente a un fabricante en México. En este caso, puede transferirse la posesión o propiedad de ciertos activos, a diferencia de los esquemas de maquila o shelter, donde normalmente la empresa extranjera conserva la propiedad. Dependiendo de la estructura, esto puede generar un establecimiento permanente y obligaciones fiscales en México.
Otras estructuras comunes
Además de maquilas y shelter maquilas, existen otras alternativas con mayor complejidad operativa y legal:
- Safe Harbor + ventas nacionales: Similar a la maquila, pero permite cierto nivel de ventas locales en México, con mayores obligaciones de cumplimiento.
- Estructuras sin Safe Harbor: Mantienen el modelo maquila sin aplicar el esquema simplificado; generalmente involucran una empresa estadounidense y una entidad mexicana relacionada encargada de la producción y exportación.
- No Safe Harbor + ventas nacionales: La opción más compleja, combinando reglas completas de precios de transferencia con ventas locales.
La estructura adecuada dependerá de los objetivos, el tiempo y la tolerancia al riesgo de cada empresa. Muchas compañías comienzan con modelos más simples y evolucionan con el tiempo. Contar con asesoría especializada en impuestos internacionales es clave para tomar decisiones informadas.