Contenido elaborado por: Michael Szewc, State & Local Tax Director
La economía digital ha transformado la forma en que las empresas venden, entregan y monetizan productos y servicios. También ha redefinido el cumplimiento de las obligaciones de impuesto sobre ventas en Estados Unidos y ha generado una mayor atención sobre las reglas aplicables a los impuestos sobre servicios digitales en todo el mundo. Durante décadas, los estados generalmente solo podían exigir a los vendedores la recaudación de impuesto sobre ventas si contaban con una presencia física en el estado, como oficinas, almacenes, inventario o empleados. Sin embargo, en el entorno actual de comercio electrónico, descargas digitales, servicios de streaming y marketplaces en línea, este criterio ha dejado de ser adecuado.
En 2018, la decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos en el caso South Dakota v. Wayfair, Inc. eliminó el requisito de presencia física y permitió que los estados exigieran a los vendedores remotos la recaudación de impuestos sobre ventas y uso con base en su actividad económica. Actualmente, 45 estados y el Distrito de Columbia imponen impuesto sobre ventas, y existen más de 13,000 jurisdicciones fiscales en el país. Aunque los umbrales varían, muchos estados utilizan como referencia ventas por USD 100,000 o 200 transacciones independientes dentro de un período de 12 meses.
Nexo económico
El nexo económico (economic nexus) significa que una empresa puede tener obligaciones relacionadas con el impuesto sobre ventas en un estado aun cuando no tenga personal, bienes o instalaciones en dicho territorio. Si un vendedor supera los umbrales de ingresos o transacciones establecidos por un estado, puede estar obligado a registrarse, recaudar impuestos, presentar declaraciones y mantener registros para esa jurisdicción.
Es importante considerar que estos umbrales suelen basarse en las ventas brutas y no únicamente en las ventas gravadas. Por ello, las ventas exentas, los servicios no sujetos a impuesto o incluso las ventas realizadas a través de marketplaces pueden requerir análisis, dependiendo de la normativa de cada estado.
El impacto de las leyes aplicables a marketplaces
Las leyes que regulan a los marketplace facilitators han representado otro cambio importante. Plataformas como Amazon, Etsy, eBay y Walmart generalmente son responsables de recaudar y remitir el impuesto sobre ventas correspondiente a las transacciones que facilitan.
Si bien este cambio simplificó el cumplimiento para muchos vendedores que operan a través de estas plataformas, no eliminó completamente sus responsabilidades fiscales.
Una idea equivocada común es pensar que “el marketplace se encarga de mis impuestos sobre ventas, por lo que ya estoy cubierto”. En realidad, las empresas aún deben evaluar las ventas realizadas directamente a través de su sitio web, otros canales de comercialización, los requisitos de registro, las obligaciones de declaración y el monitoreo de nexo fiscal. Para aquellas empresas que venden tanto por marketplaces como por canales propios, el cumplimiento puede volverse particularmente complejo.
Impuesto sobre ventas aplicable al SaaS y a productos digitales
Los estados también han ampliado sus bases gravables para incluir bienes y servicios digitales, aunque las reglas difieren significativamente entre jurisdicciones.
Algunos estados consideran ciertos productos digitales como bienes muebles tangibles porque son “perceptibles por los sentidos”. Otros han creado categorías específicas para productos digitales o han identificado determinados servicios digitales como sujetos a tributación.
El software como servicio (Software as a Service o SaaS), las plataformas de streaming, las descargas digitales, el procesamiento de datos y diversos servicios en línea pueden recibir tratamientos fiscales distintos dependiendo del estado.
Estas diferencias hacen que la correcta clasificación de productos y servicios sea uno de los aspectos más importantes del cumplimiento fiscal en materia digital. Un producto SaaS puede estar gravado en una jurisdicción y exento en otra. Asimismo, servicios como hospedaje, consultoría, capacitación o soporte técnico pueden resultar gravados dependiendo de cómo se facturen y de su relación con la venta de software.
Ventas digitales transfronterizas
Las obligaciones fiscales de los negocios digitales no terminan en las fronteras de Estados Unidos. Más de 100 países exigen a los proveedores extranjeros de servicios digitales registrarse para efectos de IVA (Value Added Tax o VAT) o GST (Goods and Services Tax).
En la Unión Europea, ciertas reglas pueden exigir el cumplimiento desde el primer euro de ventas B2C de servicios digitales. Normas similares pueden aplicar a proveedores extranjeros que realizan ventas B2C en el Reino Unido.
- Mecanismo Reverse Charge: Cuando se prestan servicios digitales a empresas registradas para efectos de IVA en la Unión Europea o el Reino Unido, el proveedor no cobra ni recauda el IVA. En su lugar, la obligación se traslada al comprador, quien autoliquida el impuesto mediante el mecanismo de inversión del sujeto pasivo.
- Ventas a través de terceros: Cuando los servicios digitales o suscripciones se comercializan mediante plataformas electrónicas o marketplaces de terceros, como tiendas de aplicaciones, generalmente es la plataforma la responsable de calcular, recaudar y remitir el IVA correspondiente.
Para las empresas estadounidenses que comercializan servicios digitales a nivel internacional, esto genera un doble reto de cumplimiento: obligaciones de impuesto sobre ventas en Estados Unidos y obligaciones de IVA o GST en jurisdicciones extranjeras.
Las transacciones B2B pueden simplificarse mediante la aplicación de mecanismos de Reverse Charge. Sin embargo, las ventas B2C suelen requerir registro fiscal, recaudación de impuestos, remisión de pagos y cumplimiento continuo de obligaciones informativas. Para muchas empresas digitales, el cumplimiento transfronterizo implica hoy tanto normas de impuestos indirectos como consideraciones relacionadas con impuestos sobre servicios digitales.
Impuestos sobre servicios digitales
Los impuestos sobre servicios digitales (Digital Services Taxes o DSTs) son distintos de los impuestos sobre ventas, el IVA y el impuesto sobre la renta.
Generalmente, estos impuestos son establecidos por países específicos sobre los ingresos brutos obtenidos de determinadas actividades digitales, como la publicidad en línea, los marketplaces digitales, los servicios de streaming y la venta o monetización de datos de usuarios.
La diferencia principal es que los DSTs suelen calcularse sobre los ingresos y no sobre las utilidades. Como resultado, una empresa podría generar una obligación tributaria en un país incluso cuando no obtenga ganancias en esa jurisdicción.
Además, estos impuestos normalmente no son acreditables contra el impuesto corporativo sobre la renta en el país de residencia de la empresa, lo que puede generar costos derivados de una doble tributación económica.
A través de los DSTs, los gobiernos buscan adaptar sus sistemas fiscales a los modelos de negocio digitales. Sin embargo, mientras los países continúan desarrollando normas tributarias internacionales y adoptando enfoques propios, es probable que este ámbito permanezca sujeto a cambios e incertidumbre.
Impuestos estatales a la publicidad digital
Actualmente, Estados Unidos no cuenta con un impuesto federal sobre servicios digitales. No obstante, algunos estados han adoptado impuestos específicos sobre publicidad digital o han ampliado sus regímenes fiscales para abarcar determinados servicios digitales.
Maryland fue el primer estado en promulgar un impuesto sobre publicidad digital, y otros estados han analizado propuestas similares. Estas medidas ya han enfrentado impugnaciones legales relacionadas con la Internet Tax Freedom Act y con la Cláusula de Comercio de la Constitución de Estados Unidos.
Para agencias de publicidad digital y otros proveedores de servicios tecnológicos, este tema también puede intersectar con el impuesto sobre ventas. El desarrollo de sitios web, servicios de hospedaje, software, procesamiento de datos y otros servicios habilitados por tecnología pueden estar sujetos a tributación en determinados estados, dependiendo de los hechos concretos, los términos contractuales y la estructura de facturación.
Cumplimiento fiscal para vendedores digitales
Los vendedores digitales deben adoptar un enfoque estructurado para cumplir con sus obligaciones fiscales.
El primer paso consiste en realizar un análisis de nexo para determinar en qué estados la empresa ha superado los umbrales económicos aplicables. Posteriormente, debe revisarse la tributación de los productos y servicios en cada estado, incluyendo software, SaaS, descargas digitales, servicios de streaming, procesamiento de datos, capacitación, implementación y otros servicios relacionados.
A partir de ahí, resulta conveniente evaluar posibles contingencias de ejercicios anteriores, analizar si los programas de divulgación voluntaria podrían reducir sanciones o limitar periodos de revisión y determinar si corresponde un registro con efectos retroactivos o prospectivos.
Este análisis también puede servir para fortalecer los sistemas internos, actualizar procesos de facturación, conservar documentación de exenciones y prepararse para el crecimiento futuro.
El cumplimiento de las obligaciones en materia de impuesto sobre ventas puede influir directamente en la fijación de precios, la redacción de contratos, el lanzamiento de productos, los sistemas tecnológicos, la experiencia del cliente y la gestión del riesgo empresarial.
Por ello, las empresas deben comprender dónde tienen nexo fiscal, cómo se gravan sus productos y servicios, qué contingencias pueden existir y qué medidas pueden adoptar para implementar un proceso de cumplimiento práctico y sostenible en un entorno donde las reglas tributarias aplicables a la economía digital continúan evolucionando.